Escapada a Santander

Publicado en Personal el 18 de Abril, 2008, 23:45 por WhiteQueen

   

            Fue muy poco tiempo como para poder ver mucho de Santander, pero nada más llegar al aeropuerto, esperando el bus que nos llevaba a la ciudad, hubo un momento que los que estábamos en la parada del autobús nos quedamos en silencio, y no se oía ni un ruido, sólo pajaritos. Eso ya prometía.

          El hotel estaba muy cerca de la estación de buses, dejamos las cosas y empezamos el paseo por el centro histórico, después de hacer una buena merienda, que no habíamos comido. Vimos la oficina de Correos, el Banco de España,  el Banco de Santander (como no), la Catedral, el Ayuntamiento, un mercado, la biblioteca y un museo, todo estupendo.

         Después un poco de paseo por el puerto y volvimos al hotel, el hotel... impresionante, con todo lujo de detalles, la habitación enorme, unas vistas increíbles... y aproveché a darme un baño relajante, para irnos luego a cenar. La cena, en un asador... no estaba mal, pero no es un sitio que repetiría, carísimo y los camareros no te dejaban en paz, te querían convencer de que pidieras cosas que no querías y aun así nos colaron cosas que no debían. Antes y aun después de la cuenta, insistiendo que si un orujo, que si no se que, y que no... a pesar de eso la propina que les dimos no estaba mal y la poca discreción de decir "pues para lo suelto que tienen, tienen que tener dinero...", vamos, que encima querían más. No se, que hubiera sido mejor cualquier otro sitio más sencillo y seguro que hubiéramos comido más a gusto.

         A la vuelta hacia el hotel, chispeaba un poco, pero no molestaba en exceso. Dormimos de maravilla, y a la mañana siguiente, después de desayunar super bien, decidimos coger unas bicis que tienen allí en Santander, gratuitas, las puedes coger cuando quieras dando tus datos. Hay tres puntos para poder dejarlas luego en cualquiera de ellos, así que genial.

         Partimos desde el jardín de Pereda (precioso, por cierto), fuimos por el puerto, luego subimos una cuesta super empinada y casi nos arrepentimos y nos dábamos la vuelta, pero no, después de un descansito y aprovechando a hacer unas fotitos al mar... retomamos el camino y llegamos al otro punto de dejar las bicis que era donde estaba el Castillo de la Magdalena, se nos hacía tarde y tuvimos que volver ya en bus, para coger las cosas del hotel y coger el bus para el aeropuerto. Eso si, antes nos paramos en una pastelería, que la tarde anterior pasamos por delante y la habían entrado a robar… así que lo dejamos pasar para el último momento. Nos pillamos unos sobaos, que en mi vida había visto unos sobaos tan buenos y tan grandes y tan baratos. Y nada, a volver a la rutina.

         De Santander me quedé muy contenta, me gustó muchísimo la tranquilidad, el mar, el poco tráfico, la gente va relajada, no se les ve estresados, las casas son con diferencia muchísimo más baratas que aquí, y casas grandes, no minipisos. El clima… no estaba mal, la pena es que estuvo nublado todo el tiempo, pero imagino que es agradable, ni mucho frío ni mucho calor, habría que ver en otras épocas del año, repetiré sin duda.