Visita a Mérida
Publicado en Personal el 5 de Marzo, 2007, 21:33 por WhiteQueen|
Tras mucha insistencia de la madre de mi
novio “a ver cuando venís a vernos”, decidimos pasar un fin de semana en
Mérida, saliendo el sábado por la mañana y volviendo el domingo por la tarde.
Mereció la pena, Mérida es una ciudad que tiene mucho por ver, y mucha
tranquilidad… Lo primero que vimos al llegar fue el
puente romano (foto 1), ya que los padres de mi novio viven delante del río Guadiana, y
se podía ver desde su casa (y menuda casa). Después, con una entrada única, que
sirve para ver todos los monumentos y vale para todos los días hasta que lo ves todo, empezamos entrando en Otra cosa sorprendente de allí son los
precios, nos parábamos cada 2x3 en inmobiliarias mirando los carteles y flipando
los precios de las peazo casas, entre 12 y 20 millones de pesetas podías tener
una buena casa con varias habitaciones, varios baños, todo amueblado y garaje y
trastero y terraza y patio y… (según zonas, y según equipamiento, pero para
hacerse una idea más o menos por ahí iban los precios). Por la noche fuimos a cenar a un
restaurante de la zona, a base de raciones, si se puede llamar raciones… porque
eran enormes, una ensalada mixta, calamares y un revuelto de gambas,
champiñones y jamón con las respectivas bebidas. Yo me pedí aparte porque me
quedé con un poquito de hambre, de haber estado andando toda la tarde, un
montado de lomo. Eso en vez de un montado parecía… yo que se. Me quedé
llenísima. Y llega la cuenta y éramos 4 personas (los padres de mi novio y
nosotros dos) y costó lo que en Madrid cenan sólo 2 personas, a cuadros nos
quedamos. Al final la invitación no compensó todo lo que nos regalaron, las
entradas a los monumentos, tres chorizos, dos quesos, una tarrina de cachuela
que es típico de allí (similar al paté pero que además lleva mucha grasa por
encima), dos cajas de galletas típicas de allí que están de muerte… hasta una
bolsa de chucherías que se me antojó, no hubo manera que nos dejara pagar nada,
la madre de mi novio nos acompañó a todos los sitios y pagó absolutamente todo,
y porque le insistimos, fuimos a cenar pagando nosotros, que si no… pero si por
ella hubiera sido, todo gratis. Ya el domingo, fuimos a Pensaba que no había mucho por ver, pero al
final ni dio tiempo a ver todo, prácticamente la ciudad entera tiene bajo su
suelo ruinas romanas o visigodas, según me comentaron cada vez que hacen una
obra tienen que pararla porque siempre encuentran restos de alguna casa de hace
siglos, de alguna muralla, de alguna tumba, esculturas, utensilios, restos de
columnas, lo que sea. Y allí lo respetan, tanto que si tienen que construir, lo
construyen encima pero conservando en el mismo sitio lo que encontraron. Así
puedes ver tiendas que debajo tienen restos de alguna habitación de alguna casa
antigua, un Ministerio elevado justo encima de otra casa, y así por todos los
sitios que vieras. Ha sido una buena experiencia, me ha
gustado muchísimo, es una ciudad muy bonita. Habrá que repetir para acabar de
ver todo algún día… ![]() |


