Viaje a Lisboa
Publicado en Personal el 10 de Septiembre, 2006, 23:58 por WhiteQueen|
Casi se acaba la semana y aun no me había puesto a escribir sobre el viaje, pero bueno, lo prometido es deuda, que esto no parezca un blog abandonado, aunque a veces lo parece, por lo poco que escribo. En estos días donde el calor es sobrehumano, no llegábamos a imaginar que en Lisboa hicieran 37 grados!!! Siendo un clima húmedo, pensábamos que la temperatura sería más o menos como en Madrid, pero en vez de seco, húmedo, pero no. Eso era insoportable, yo que soy una persona que apenas sudo, me sentía el cuerpo ardiendo y pegajoso, pero mi novio que suda mucho, lo pasó fatal, eso era una fuente humana, por mucho líquido que bebiera, eso era un no parar, y al final te quedas sin fuerzas, así que para él, el viaje fue más un suplicio que un disfrute. Por tanto entre eso y otros motivos, a él no le gustó Lisboa. A mi personalmente, si me gustó, todas las zonas que visité, la mayoría bastante cerca del hotel, a pocas paradas de metro y una vez estás en el centro turístico, lo hicimos casi todo andando, salvo una ocasión que lo hice sola y a la vuelta cogí un tranvía. El primer día, nada más salir del aeropuerto, hay un bus que nos llevó del aeropuerto a prácticamente a dos calles del hotel, pero dimos un poco de vuelta por no conocer el sitio, y bajo el sol matador, nos pareció una eternidad, además con esas cuestas que se hacen un poco pesadas y te cansa más. Pero bueno, llegamos y el hotel muy bien, la habitación con aire acondicionado, tele por cable, baño propio, buena limpieza y nos incluía el desayuno tipo buffet, así que nos poníamos ciegos de lo que quisiéramos, leche, café, zumos, tostadas, bollos, croisants, magdalenas, cereales, mantequilla, mermelada, jamón y queso… todo estaba muy bueno. Nos aficionamos bastante en los ratos de descanso a ver el canal VH1, sobretodo porque nos encanta la música, también algunos programas curiosos que en España no se ven, entonces amortizamos bastante la habitación, ya que con tanto calor estábamos tan cansados la mayoría del tiempo que salíamos a dar una vuelta por la mañana, otro rato por la tarde, y comer o cenar, el resto en el hotel. Por la tarde del lunes (sigo con el primer día), después de dejar las cosas y demás, nos fuimos con el metro a la estación Restauradores y por allí dimos una vueltecita y vimos toda la zona de la plaza de Restauradores, plaza de Pedro IV y plaza de Comercio, con sus correspondientes calles llenas de tiendas, una torre de metal que servía de mirador, los monumentos que tenían todas esas plazas y por supuesto, sus correspondientes cuestas, nuestra intención era llegar desde Restauradores hasta Cais do Sodré y subir hacia Barrio Alto que nos habían dicho que se comía muy bien por ahí, pero cuando vimos la cuesta… volvimos a la plaza Pedro IV y allí cené, la comida muy bien, un buen plato abundante, y para ser zona turística, el precio no estaba nada mal, ya que el plato era descomunal, cuando por ese precio en Madrid te ponen un plato mucho más pequeño. Viendo como se presentaba el clima y las pateadas… pensamos en tomarlo con más calma y ver lo que se pudiera, así que al día siguiente fuimos directamente al zoo (como lo llaman allí, Jardim Zoológico), que nos gustó mucho, hice fotos a todos los animales sin dejarme ni uno, comimos allí, que también para ser turístico totalmente fueron platos grandes y no salió mal de precio, todo eso durante la mañana y yo por la tarde me hice la ruta de compras, que más o menos la hice el día anterior pero al llegar a la plaza de Figueira me puse a subir escaleras y cuestas hasta llegar al Castillo de San Jorge, y después me fui a un mirador que tenía unas vistas impresionantes de todas las casitas, monumentos y el mar y me harté de hacer fotos, como estaba cansadísima de andar no me apetecía bajar todo lo andado y esperé un tranvía que me dejaba justo en el punto de partida. El viajecito en el tranvía fue muy movidito, los tranvías del centro son antiguos, hacen mucho ruido y como pille una bajada no puede ni frenar para alguien que llega justo en el último momento a la parada. Volví al hotel y después fuimos a cenar a un restaurante en la misma calle del hotel (sólo había que cruzar, estaba justo delante) por recomendación del recepcionista, y fue también una pasada, precio muy razonable, platos impresionantes, más bien bandejas, porque en un plato no cabe tanta comida, te quedas muy a gusto y la comida es muy buena, por lo que pude comprobar, la carne mayoritariamente te la acompañan de patatas fritas y arroz, y a veces también ensalada. Comimos para reventar pero en realidad nos quedamos muy a gusto. El miércoles fuimos al barrio de Belem, y el tranvía, al menos mucho más moderno que el tranvía que utilicé el martes, nos dejó cerca de una plaza muy bonita llamada Alfonso de Albuquerque, como un parque, con vista al puerto y a otros monumentos que vimos más tarde de cerca. Aproveché mientras mi novio se comía un calippo (con el calor que hacía y lo baratos que son allí se aficionó a comprarlos, al menos le refrescaban un rato) a hacer fotos a los alrededores y luego fuimos a la pastelería típica de Belem, llamada igual, donde compramos los mejores pasteles que he probado en mi vida, eso no fue barato, pero era lógico si era lo típico de allí y era la tienda especializada donde elaboran estos pasteles desde 1837. Después nos pasamos por el Monasterio Dos Jeronimos, fue prácticamente lo que más me gustó de todo el viaje, bueno, y el zoo también, parecía una cria emocionadísima con los delfines y los monos y las jirafas…. El Monasterio era impresionante y por dentro no lo vimos, sólo la parte de la iglesia y la parte del claustro que daba a una entrada de una biblioteca. Por la zona había el centro cultural de Belem y el Museo de la Marina, pasamos por ahí y después cruzamos por un subterráneo para llegar a la orilla del puerto donde está el monumento de los Descubrimentos y ver el puente de más cerca, la torre de Belem y pasear un poco viendo el mar, eso sí, carteles enormes te ponían que no recomendaban ni pescar ni bañarse, no es de extrañar porque si caes en el agua te da una infección mínimo, el agua es verde completamente, como cualquier agua de puerto. Algo que nos llamó muchísimo la atención es que en Lisboa, o son demasiado buenos o pasan de todo, porque la gente se monta en el metro, en el tren o en el tranvía y la gran mayoría de veces podrías pasar sin ticar, porque ni te lo piden ni te dicen nada, y había muchísima gente que se subía por la cara, en el metro las puertas de acceso abiertas (algunas), no sé, me chocó mucho. Yo ya por la tarde no tuve ganas de ir a Sintra, una lástima porque tenía muchas ganas de ir, pero quedaba algo lejos para ir sola y no me atrevía aparte del cansancio, así que si algún día volvemos, iremos sólo a Sintra, ya tuvimos Lisboa para rato. El jueves ya nos volvíamos a Madrid así que prácticamente entre que desayunamos, arreglamos la habitación, las maletas y tal, decidimos ir directamente al aeropuerto, y comimos allí, y avioncito de vuelta a casa, pero joer vaya turbulencias, estaba algo nublado en Madrid y menudo meneo, entre el cansancio y el ajetreo, me puse mala, pero bueno, ya estaba de nuevo en Madrid y al día siguiente como si nada. Indudablemente hay muchísimas cosas para ver en Lisboa, pero fue mala suerte el clima que nos pilló, no tienes ganas ni fuerzas para ver mucho más, pero a pesar de todo, lo que vi me gustó, soy de las que piensa que todos los sitios tienen su encanto, te puede gustar más o menos un sitio u otro, pero todos los lugares algo tienen de especial… seguro. P.D.: hicimos 215 fotos y no se cual poner, la verdad, pero como alguna tengo que poner, elijo ésta, la de la puerta de la pastelería de Belem, al menos así consta que estuvimos allí.
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